Como medida para frenar la caída de beneficios a consecuencia de la crisis, bancos y cajas de ahorros han encarecido, hasta un 35%, las comisiones, esas pequeñas cantidades que las entidades cobran a sus clientes por el mantenimiento de tarjetas y cuentas, por la gestión de transferencias o por retirar dinero en efectivo de un cajero.
Si hace ahora un año, bancos y cajas cobraban una media de 21,75 euros por mantener abierta una cuenta corriente y 21,11 euros por una de ahorro, en agosto de 2011, esas tarifas han subido a 25,80 y 25,16 euros respectivamente.